top of page

Hackear el territorio: periodismo de soluciones y resistencia cívica en América Latina

  • 12 ago
  • 14 min de lectura

Por Melisa Gabbanelli


América Latina se posiciona como referente de experiencias ciudadanas que permiten seguir apostando a la construcción de lo comunitario, la autonomía y la creación desde los territorios para hacer frente a la quita de derechos por parte de los gobiernos locales. La potencia que presenta la tecnología junto al compromiso de las organizaciones que integran DemocráTICa, nos invitan a seguir repensando cómo construir respuestas colectivas al servicio de las necesidades de las comunidades.



Estamos atravesando un momento histórico en donde la vulneración de derechos humanos se hace presente tanto en el espacio físico material como también en el mundo digital, escenario que, necesariamente, nos obliga a detenernos a pensar qué tipo de entornos virtuales estamos creando, validando y reproduciendo.


Los espacios digitales se han convertido, hace ya algunas décadas, en entornos intangibles donde suceden diferentes tipos de intercambios. Encontramos espacios, mayoritariamente redes sociales, donde se multiplican los discursos de odio, cada vez más atroces, avalados y difundidos no solamente por individuos y colectivos sociales, también por autoridades de países  y organizaciones internacionales que encuentran allí un espacio fértil para propagar discursos negacionistas y reproducir discursos anti derechos cargados de muchísima violencia. 


El mundo digital es un reflejo de lo que ocurre en los vínculos presenciales y lo que se encuentra en un entorno, se refleja en el otro. Los límites entre lo digital y lo no digital, son cada día más difíciles de reconocer. Frente a este contexto, cabe detenernos a pensar cómo el periodismo de soluciones tomar un rol central en la difusión de historias que reflejen el rol activo de las comunidades en la búsqueda de soluciones que impacten positivamente en las comunidades y los territorios, frente a situaciones de vulnerabilidad digital y ausencia estatal.


El sur global es un territorio históricamente relegado en materia de infraestructura, presupuesto e implementación de proyectos a largo plazo. Constantemente está oscilando como un péndulo entre fuerzas políticas que se disputan el poder de la región, habilitando el debilitamiento de las democracias, la venta de los recursos naturales a capitales extranjeros y la ruptura de las economías locales y regionales. Esto provoca consecuencias devastadoras para los distintos grupos sociales, en especial para aquellos sectores más vulnerables como las juventudes, las comunidades rurales, los medios de comunicación comunitarios y los adultos mayores.


La pérdida del empleo, las barreras en el acceso a la salud, la educación, los servicios y la infraestructura básica para garantizar derechos humanos es moneda corriente en la región. Con este panorama como contexto latinoamericano, resulta urgente seguir apostando a construir, sostener y difundir narrativas, espacios y proyectos sociales que, de una u otra manera, estén generando soluciones para las comunidades, muchas veces creadas desde y para las mismas.


La soberanía digital se posiciona como una agenda prioritaria para garantizar, entre otras cuestiones, la libertad de expresión, los derechos digitales, la multiplicidad de voces y representaciones en el mundo virtual, la capacitación ciudadana y la garantía democrática. En el marco del periodismo de soluciones, tres organizaciones con base en México y Colombia trabajan en temas de comunicación comunitaria independiente, defensa de los territorios desde una mirada comunitaria y capacitación en derechos digitales. Si bien cada una tiene un perfil particular, las tres basan sus esfuerzos en el trabajo colaborativo, con la plena convicción que las soluciones se crean colectivamente y que el sur global tiene la responsabilidad de ser un actor estratégico en temas de soberanía digital.


Mateo Alejandro Vera Ramírez es Capitán de iniciativas de la Fundación Verez y Saberes, una entidad sin ánimo de lucro liderada por jóvenes de Colombia que impulsan mediante la democratización del arte, la cultura y los saberes de las comunidades, la transformación social.  Sus proyectos se enmarcan fuertemente en propuestas que tengan a la innovación como centro, abordando los ejes de política y democracia;  el ambiente y lo urbano; el arte, la cultura y el bienestar. Todos estos lineamientos de trabajo se entrecruzan con la tecnología digital como herramienta de protección de los derechos humanos y la apertura de espacios cívicos.


Desarrollar agendas de soberanía digital implica realizar un trabajo minucioso de detección de problemáticas sociales en cada territorio y encontrar soluciones colectivas, creativas y viables de ser implementadas junto a la ciudadanía. La Fundación Voces y Saberes ha desarrollado 30 proyectos a nivel digital, interlocal y nacional desde su creación en el año 2023. En este camino, contó con el respaldo de DemocráTICa —el programa regional que promueve la democracia digital y fortalece a las organizaciones de la sociedad civil en el Sur Global—, que acompañó brindando colaboración y formación en cuestiones relacionadas a redes sociales e inteligencia artificial, como también facilitó tutorías guiadas sobre conformación y fortalecimiento institucional que le permitió a la fundación formular proyectos cada vez más ambiciosos, de mayor impacto y escalabilidad.


Sobre este punto, Vera Ramírez profundiza:


“Usualmente uno cuando formula un proyecto es muy pretencioso, quiere cambiar el mundo entero. Trabajar con DemocráTICa nos clarificó el escenario y nos hizo pensar el camino que debíamos tomar para ser reconocidos en Colombia en el trabajo por los derechos digitales. Nos incentivaron a diseñar un proyecto que nos ponga en la escena mediática y política de estas temáticas ligadas a la democracia digital.”  

Resilientxs LATAM es el proyecto más ambicioso desarrollado por la fundación y acompañando por DemocráTICa. Se trata de un ecosistema digital para responder a vulneraciones de derechos digitales. Vera Ramírez indica que actualmente la iniciativa se encuentra en una fase intermedia de desarrollo, están trabajando en su consolidación lo cual les permitirá lanzarla al mercado como una herramienta de uso gratuito, pensada para cualquier persona con habilidades digitales intermedias que necesite interiorizarse sobre temas como la seguridad digital, la desinformación, el marco legislativo que tiene cada país latinoamericano sobre estos temas y otros conocimientos acordes.


El proyecto Resilientxs LATAM es el resultado de muchas otras líneas de trabajo previas que la fundación venía desarrollando. Sobre este asunto, el Capitán de iniciativas amplia:


“Estamos desarrollando un bot para el tema de acompañamiento psicosocial y asesoría jurídica principalmente en Colombia, México y Argentina. Además, tenemos un curso de autoformación que se entrelaza con un videocast de varias organizaciones líderes de Latinoamérica y también contamos con un grupo de brigadistas, personas para los primeros auxilios digitales, por así decirlo. Cuando alguien reciba un ataque virtual, un brigadista estará a disposición para brindar esos primeros auxilios. Esos son los tres pilares más fuertes de la iniciativa.”

Este proyecto fue el motor que inspiró a la fundación a buscar financiamiento ya que notaba la falta de un ecosistema  pensado en el marco de los derechos digitales. Desde allí, afirman que la soberanía digital es un tema muy ambiguo que necesita seguir debatiéndose porque, si bien se la nombra, ningún Estado es dueño de una red social.


La democracia necesita constantemente ser defendida y, frente a escenarios globales y regionales donde el avance de los movimientos anti derechos y los discursos de odio, avanzan a toda velocidad, una respuesta posibles es apostar a fortalecer la escala local y comunitaria. Los jóvenes son uno de los grupos sociales que se encuentran más expuestos a sufrir violencia digital, robo de identidad y ataques que pueden vulnerar su bienestar y sus derechos. En este sentido, desde Verez y Saberes llevan adelante el programa Consejal por un día, una iniciativa que buscar acercar a la juventud al mundo político para demostrar que el consenso y los cambios sociales, se construyen en articulación, desde el diálogo, el encuentro con los otros y la participación ciudadana. Sobre este proyecto, Vera Ramírez explica:


“Estos jóvenes muchas veces desconocen sus derechos cívicos y con esta herramienta buscamos acercarlos a un espacio democrático ya que detectamos una falencia entre la formación educativa y la desinformación que circula en redes.”

En relación con este último punto, desde la fundación también han desarrollado el Botiquín de Salud Mental como una herramienta física y digital para el estrés, la ansiedad y la depresión que puede surgir por algún comentario en el plano digital y afectar seriamente la salud emocional, especialmente las juventudes.


Vera Ramírez y el equipo destacan que haberse vinculado con DemocráTICa les permitió integrarse a un ecosistema de organizaciones nucleados bajo la órbita de la soberanía digital que les posibilita estar en constante comunicación, cooperar internacionalmente y conocer iniciativas que se están implementando en la región. El referente agrega:


“Creo que sí o sí tenemos que estar dando la discusión de la soberanía digital desde el sur global y trabajar unidos para proteger nuestros derechos. La sociedad tiene que ser garante y reconocer que hay derechos y obligaciones que se deben cumplir.”

Otra de las organizaciones latinoamericanas que también contó con el apoyo de DemocráTICa es Netas Ciudadanas, un colectivo multidisciplinario con sede en el Municipio de Querétaro, México. Este equipo trabaja fuertemente por la defensa del territorio y la lucha por el espacio cívico, desde el involucramiento ciudadano.

Neta significa decir las cosas como van desde la ciudadanía, explica Luis Sierra, cofundador del colectivo y profundiza:


“A partir de la pandemia comenzamos a caminar más la ciudad, andar en bicicleta y esto nos brindó la oportunidad de conocer a otras personas que estaban luchando por el espacio cívico. A partir de ahí buscamos profundizar en el ejercicio de denuncia ciudadana y pudimos incorporar herramientas tecnológicas, particularmente la cartografía abierta, para estos procesos de incidencia.”

En lo que refiere al territorio, el referente explica que la zona metropolitana del Estado de Querétaro tiene una población cercana a un millón y medio de personas y está integrado por tres municipios: Querétaro, Corregidora y El Marqués. Estos territorios no son homogéneos y hay mucha disparidad, tanto social, económica y también geográfica entre ellos. A partir de las características propias de cada geografía, Netas Ciudadanas requería la adquisición de elementos tecnológicos que le fueron útiles para mapear y cartografiar de manera aérea el terreno.  Sobre esto, Sierra amplia:


“Hablamos de un territorio con presencia de cañadas, una especie de paredes de roca que forman bajadas de agua fuerte, hay también poca accesibilidad para personas con movilidad reducida, entre otras problemáticas. Al ser también un territorio tan accidentado, hay zonas que son más bajas que otras, entonces si no hay un manejo correcto del agua de lluvia, ocurren inundaciones importantes.”

La articulación con DemocráTICa posibilitó que la organización recibiera asesorías en temas presupuestarios, como también estableciera vínculos con otras organizaciones que pudieran generar nuevas alianzas estratégicas, afrontar nuevos desafíos. Un caso concreto que refleja esto es recordado por Sierra, quien  explica:


“Salimos de la zona metropolitana de Querétaro a la zona metropolitana de Monterrey, donde también trabajamos con personas que están actualmente preservando y promoviendo el cuidado del río Santa Catarina, que es un río que cuando no hay lluvia baja muchísimo el nivel, pero cuando llueve el agua retoma su cauce, y más allá de verlo como un problema, es como un recordatorio de que ese río está vivo, y todo lo que eso significa.”

Esta experiencia los forzó a tener que empezar a articular con nuevos agentes sociales y a pensar co-crear una estrategia territorial, teniendo en cuenta las particularidades de ese lugar.”


Contar con el respaldo institucional de DemocráTICa explica Sierra es sumamente valorado por Netas Ciudadanas, ya que este les permitió generar mayor confianza con las comunidades y que se pudieran abrir nuevas oportunidades para desarrollar proyectos cada vez más ambiciosos y de mayor impacto. Asimismo, contar con un presupuesto destinado para cubrir costos de movilidad hacia otros municipios posibilitó generar reuniones con las comunidades locales. Las asesorías que recibieron fueron herramientas muy valoradas para posicionarse como colectivo referente de las temáticas que abordan.


La compra de un dron y micrófonos eran requeridos para poder avanzar en dos proyectos comunitarios. Sobre esto, Salas profundiza:


"Una de las comunidades con las que trabajamos tienen un lote que por mucho tiempo fue un lote baldío. Las personas que eran dueñas de ese espacio fallecieron hace muchísimos años, no quedó en regla quién heredaba ese espacio. La misma comunidad primero lo limpió porque era un tiradero de desperdicios y después reforestó con árboles nativos y se volvió un espacio de encuentro y de juego. Gracias al dron pudimos dimensionar el espacio, tomar fotografías desde arriba y tener la posibilidad también de cubrir un área que, por sus características geográficas, es compleja de mapear. Afortunadamente, tenemos la capacidad técnica de georreferenciar fotografías y eso nos ayudó a identificar algunos árboles de nuestro inventario, como también bancas y juegos.”

Toda la cartografía fue realizada con herramientas de código abierto ya que lo coinciden como un pilar de la soberanía digital que posibilita que sean las propias comunidades las que desarrollan las tecnologías y esto tiene un gran valor en sí mismo. Sobre esto, el referente reflexiona:


“Nosotros trabajamos a una escala barrial muy chiquita, pues todavía es más importante lo que se sepa y se conozca a ese nivel. Creo que es importantísimo y que deberíamos apostar porque sea la norma para este tipo de ejercicios.”

Los micrófonos fueron insumos necesarios para el proyecto de mapeo sonoro que están ejecutando con otra comunidad. El referente cuenta que se trata de una propuesta que documenta los sonidos que se escuchan en un parque como por ejemplo el agua, los animales, las personas y sonidos más urbanos como el ruido de un motor. Esta es una forma de construir una narrativa sobre los espacios que transitan las comunidades con impronta e identidad local.


Algunos de los desafíos que ven desde la organización tanto a nivel local como regional se vinculan con las dificultades que trae la era de la postverdad, en donde la verdad solo pareciera ser aceptada si trae una conveniencia personal. También destacan el desafío de construir nuevas narrativas y generar consensos entre los actores del entramado social para un bien mayor. Por último, mencionan el reto de buscar cómo hacer llegar las tecnologías participativas a espacios de menor escala. Sobre este último punto, Sierra sostiene:


“Los movimientos de base tienen muchísimo peso en donde están y son un contrapeso real. Apostaría a que cada vez serán más proyectos de escala micro, con objetivos muy estratégicos, en vez de grandes estrategias regionales o nacionales.”  

Crear y sostener los espacios digitales y analógicos como pueden ser las radios comunitarias es un desafío en la era de la hiperconectividad. En las zonas rurales, son muy utilizados los medios locales para estar informado sobre lo que esta ocurriendo en los territorios y muchas veces la radio local es el único medio disponibles para garantizar la comunicación entre pobladores que viven lejos de los centros urbano y de sus vecinos más próximos.


La construcción de una agenda propia con identidad local resulta entonces indispensable para muchos poblados y contar con el apoyo técnico y un equipo de comunicadores y comunicadoras comprometidos con sostener esos espacios se vuelve prioritario. El Laboratorio Popular de Medios Libres es un colectivo dedicado a impulsar las tecnologías de la comunicación comunitaria desde hace 10 años, principalmente en áreas rurales de México.


Armando Gómez Martín, integrante de la organización explica:


“Nos interesa mucho la técnica, saber poner el cable, soldarlo, acomodarlo, entender cómo funcionan las cosas. El Laboratorio empezó siendo un proyecto de amigos y amigas que compartiamos esta inquietud afín y decidimos empezar a hacer actividades como encontrar a otros técnicos y otras comunicadoras y comunicadores, con quienes compartir un poquito de los conocimientos y las herramientas del ámbito comunitario.”

Uno de los recursos producidos por la organización es la Biblioteca Digital de Cuidados Digitales,  la cual reune una recopilación de materiales vinculados a las experiencias que han documentado en esta década de trabajo junto a las comunidades, como también información detallada sobre antenas, transmisores, radiofrecuencia y enlaces.  


El Laboratorio cuenta con una sede en la capital mexicana y también en el estado de Morelos, una zona rural en donde también tienen representación. El referente detalla que en esos territorios sigue siendo un desafío la conectividad y hay que continuar impulsando proyectos que busquen achicar la brecha digital. En las diferentes territorialidades donde el Laboratorio logró implementar iniciativas han podido brindar capacitaciones a los referentes comunicaciones, como también realizar la instalación de antenas de radiofonía para las radios locales y dar conectividad  a través de proveedores de internet comunitarios.


Son las propias comunidades quienes suelen contactarse con el Laboratorio Popular de Medios Libres  solicitando una reunión para comentar sus necesidades específicas y a partir de ese encuentro, se diagrama el trabaja conjunto. Gracias al apoyo recibido por parte de DemocráTICa, lograron impulsar servicios digitales autónomos. Gómez Martín ejemplifica:


“Tenemos ahorita cuatro servidores en México, no es que contratamos servidores de Amazon o en el extranjero, sino que nosotros instalamos las máquinas y estamos dando servicio de nube, servicio de páginas, ese tipo de herramientas. Y desde hace ya un tiempo tenemos el ánimo de levantar también una red social federada. El fondo también nos permitió abonarle a los talleristas sus capacitaciones y ampliar la infraestructura.”

Cómo almacenar la información y dónde se almacena también es un debate de soberanía digital. La tecnología tiene que seguir siendo la herramienta que nos permita expandir nuestros derechos digitales y requiere una materialidad física que no siempre se tiene en cuenta el desafío que esto representa.


Gómez Martín afirma que, contar con el financiamiento de DemocráTICa les posibilitó reforzar la institucionalidad del Laboratorio y afirma que un gran aspecto de mejora para el colectivo fueron las buenas prácticas y la mejora en el organigrama institucional. Otra parte del fondo fue destinado para aumentar la base de infraestructura, sobre esto el referente explica:


“Nosotros ya tenemos servidores autónomos y necesitábamos reforzarlos. Entonces, más que comprar de cero el servidor o la computadora, debíamos reforzar la infraestructura. Los servicios digitales requieren almacenamiento, ya que vamos a estar subiendo fotos, videos, textos, debemos contar con los espacios correctos que guarden toda esa información.”

La compra de discos duros dedicados más especializados para servidores que tienen una tasa de rendimiento mayor, de más tiempo, fueron insumos que se lograron adquirir. También compraron memorias RAM para darle mayor agilidad a los procesos que hace el servidor. Otra parte del financiamiento se destinó al pago del sistema eléctrico y de la conectividad a internet y lo restante, a cubrir distintos tipos de capacitaciones.

El laboratorio actualmente se encuentra trabajando en la realización de un manual de usuario de Mastodon, una red social radicalmente diferente a las que conocemos o suelen ser más frecuentes de utilizar como por ejemplo Facebook que no está atravesada por algoritmos ni publicidad. Algunos de sus aspectos más relevantes son: la descentralización, ya que cada servidor Mastodon es una entidad totalmente independiente capaz de interactuar con otras para formar una red social global; el software gratuito y de código abierto que se alimenta y crece gracias a las contribuciones de las comunidades; funciona sin publicidad ni algoritmos que condicionen la información que reciben los usuarios; la interoperabilidad permite basarse en protocolos web abiertos que habilitan dialogar con cualquier otra plataforma. 


Como resume Gómez Martín, Mastodon se trata de una red social libre, democrática, segura y respetuosa y, en relación al compromiso del Laboratorio Popular de Medios Libres, agrega:


“Sentimos que el mayor riesgo que corre hoy la humanidad es que sus datos no estén en sus manos, no estén en su control. Nos referimos por ejemplo a todas las fotos, todos los textos, todos sus correos electrónicos que tiene una persona. Ese es un riesgo muy grande de espionaje, de filtración, del uso que dan las big tech a nuestros datos. Los pueblos y los Estados nacionales independientes deben caminar hacia la soberanía tecnológica y digital.”

Para finalizar, el referente afirma que el sur global tiene un rol central y una tarea pendiente en impulsar este tipo de proyectos que permitan recuperar el control total de la información y específicamente resalta el trabajo que las propias comunidades deben asumir en el camino hacia la democracia digital.


Los testimonios recuperados aquí pretenden ser casos motivacionales en donde las organizaciones latinoamericanas han decidido tomar acción directa frente a brechas o desigualdades detectadas en cada uno de sus lugares, utilizando la cooperación internacional, el tejido de alianzas y la respuesta comunitaria a problemáticas que se repiten en diferentes rincones de la región, como pilares de acción.


Gracias a los esfuerzos para seguir defendiendo la soberanía digital, podemos visibilizar proyectos y espacios comunitarios que logran responder frente al avance de los gobiernos liberales que buscan debilitar la democracia y los derechos que tanto costó conseguir. Resulta urgente continuar trabajando unidos e informados para defender la libertad de expresión, la seguridad digital, la igualdad y el acceso universal a internet, como también la privacidad, la transparencia, la salud mental y la gobernanza del mundo virtual.



Melisa Gabbanelli

Melisa Gabbanelli es Licenciada en Comunicación Social (UBA), periodista freelance y gestora cultural. Complementó su formación con un Posgrado en Comunicación y Gestión Cultural (FLACSO), la Diplomatura Superior en Gestión del Patrimonio (UNTREF). Actualmente está cursando la Diplomatura Superior en Gestión Cultural Internacional dictada conjuntamente por REDAPPE | UNRT.


Realizó producción y conducción radial en el programa "Vuelta de Tuerca", un proyecto propio que tuvo como propósito comunicar historias de impacto social. Fue seleccionada por Wikimedia Argentina para llevar adelante el podcast "Mujeres Migrantes: sabores y saberes" y el proyecto "Deporte adaptado- revelamiento de perfiles de atletas argentinas". Integró los equipos de comunicación y relaciones institucionales en organizaciones del tercer sector como Fundación Mediapila, Revista Intrépidas, Proyecto DANE y Proyecto Pura Vida. Actualmente me desempeña como Gestora Cultural en el Museo de la Aduana de Buenos Aires y trabaja de manera independiente como redactora para la revista Área Urbana y el portal Otra Economía.


Fichas de impacto





















bottom of page