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70 iniciativas que están construyendo democracia digital en América Latina

  • hace 11 minutos
  • 3 min de lectura

En América Latina, organizaciones de la sociedad civil están desarrollando nuevas formas de fortalecer la democracia en los entornos digitales. Desde la protección de datos y la lucha contra la desinformación hasta la creación de tecnologías abiertas y herramientas para la participación ciudadana, estas iniciativas responden a desafíos concretos desde las realidades de sus comunidades.


El Fondo DemocráTICa acompañó ese trabajo. En su segundo ciclo financió 70 iniciativas de toda la región, organizadas en torno a tres agendas prioritarias para la democracia digital: soberanía digital, polarización en entornos digitales e innovación cívica para gobiernos responsables.


Soberanía digital: quién controla el entorno y en qué condiciones


El acceso a la tecnología no garantiza el control sobre ella. Es algo que se construye, y varias organizaciones del segundo ciclo están trabajando precisamente en eso.

FCD acompaña a organizaciones indígenas de la Amazonía ecuatoriana en el diseño de hojas de ruta para proteger su información sensible frente a amenazas externas.


Laboratorio Popular Medios Libres despliega una instancia federada de Mastodon basada en software libre para que medios comunitarios puedan publicar sin depender de plataformas privativas. Revista Miradas Moradas construye un ecosistema colaborativo para que corresponsales feministas de toda la región puedan coordinarse de forma segura.


Lo que conecta estos proyectos no es la tecnología que usan sino la pregunta que los orienta: ¿quién decide cómo funcionan los espacios digitales, y quiénes quedan expuestos cuando esa decisión se toma sin ellas?


Polarización: el odio y la desinformación como problemas políticos


La polarización digital no es solo ruido. Es una forma concreta de erosionar la democracia: desalienta la participación, amplifica el miedo, expulsa del espacio público a las comunidades más vulnerables. Las organizaciones financiadas en esta agenda trabajan tanto sobre las narrativas como sobre las estructuras que las hacen posibles.


AFROCHINGONAS, en México, co-creará con jóvenes afrodescendientes una temporada de podcast antirracista para disputar las narrativas excluyentes que circulan en entornos digitales. Antro de Lesbianas, en Argentina, implementa un sistema de monitoreo participativo de violencia mediática para sistematizar evidencia sobre los discursos de odio contra personas LGBTIQ+. Código Não Binário, en Brasil, desarrolla TybyrIA, una herramienta de inteligencia artificial en código abierto para combatir la violencia digital contra personas LGBTIQ+. 


Alma Cívica, en Paraguay, trabaja sobre otro ángulo del mismo problema: fortalece Democrakit, una herramienta de educación cívica digital para que las juventudes puedan leer los procesos electorales con más herramientas críticas y menos exposición a la desinformación.


Estas organizaciones no solo están respondiendo al odio: están construyendo activamente otro relato, otros espacios, otra forma de habitar lo digital.


Innovación cívica: la tecnología al servicio del control ciudadano


La tercera agenda parte de una apuesta concreta: que la tecnología puede fortalecer la capacidad de la ciudadanía para monitorear, exigir y participar en la gestión pública. Los proyectos financiados acá son quizás los más variados en forma, pero comparten una misma dirección.


La Voz de Guanacaste, en Costa Rica, co-crea una plataforma digital para visualizar y fiscalizar el desempeño de las diputaciones. ODEINS, en Perú, implementa un modelo piloto de veeduría digital ciudadana para generar evidencia verificable sobre la ejecución de obras públicas. Halcón Mirón, en Colombia, desarrolla un asistente de inteligencia artificial vía WhatsApp que traduce información estatal a lenguaje sencillo y audios para comunidades en barrios vulnerables de Cali. Mover cooperativa, en Argentina, construye un software abierto para transformar datos públicos fragmentados en información estructurada y accesible para organizaciones que hacen investigación política.


Fundación Poder Ciudadano trabaja con jóvenes en Argentina para co-crear un chatbot y una campaña en redes sociales que los conecte con los asuntos públicos. Asociación Apu Catequil, en Perú, migra registros de vigilancia ambiental a una infraestructura digital potenciada por inteligencia artificial para que comunidades indígenas puedan disputar con datos la narrativa de las empresas mineras en sus territorios.


Lo que tienen en común es que la tecnología no es el punto de llegada: es el medio para redistribuir una capacidad que siempre estuvo concentrada, la de saber qué hacen quienes gobiernan y poder exigirles cuentas.


Lo que hace posible el Fondo


Cada una de estas iniciativas aborda un desafío distinto, pero todas comparten una misma apuesta: fortalecer la democracia digital desde los territorios, las comunidades y el conocimiento de quienes viven estos desafíos todos los días.


A través del Fondo DemocráTICa, organizaciones de toda América Latina pudieron desarrollar soluciones, fortalecer capacidades y poner en marcha proyectos que amplían derechos, promueven la participación y generan nuevas formas de construir ciudadanía en los entornos digitales.


 
 
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